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Fibrocemento es una palabra bastante desconocida debido a un fenómeno muy particular: esa empresa que lo fabricó y comercializó en España durante tantas décadas llevaba por nombre Uralita y así fue como todas las personas comenzaron a llamar al material. Pero su nombre original es fibrocemento porque es lo que es: una combinación de cemento, que actúa como aglomerante, y de fibras minerales o vegetales. Por desgracia, el fibrocemento con amianto fue la variedad más utilizada durante muchísimos años.

Fibrocemento con amianto

¿Pero por qué decimos “por desgracia”? Pues porque a finales de la década de los noventa los investigadores médicos descubrieron que el amianto, nombre que reciben seis minerales metamórficos fibrosos, posee una tremenda toxicidad para la salud de las personas. En concreto, la exposición continuada al amianto produce a largo plazo enfermedades como el cáncer de pulmón, el cáncer de pleura o la asbestosis. El fibrocemento con amianto ha sido responsable de la muerte de miles de personas en todo el mundo.

Y, de hecho, continúa presente en nuestra sociedad. Tanto en muchos países en vías de desarrollo, donde se sigue utilizando, como en países desarrollados como España. El motivo es que existen tantos elementos con fibrocemento de amianto que nuestro marco jurídico establece una retirada del material paulatina a lo largo del tiempo. En concreto los propietarios de inmuebles con fibrocemento con amianto deberán retirarlo en el momento en que se deteriore o en el momento en que complete su plazo de vida útil.

Fibrocemento amianto

Dicho esto, la realidad es que el fibrocemento tiene amianto solo en ocasiones. La prohibición del amianto en el año 2002 produjo una explosión de innovación y desarrollo que culminó con la aparición de uralitas o fibrocementos sin amianto. Entre ellos encontramos el fibrocemento con fibras de plástico, el fibrocemento con fibras de vidrio o el fibrocemento de imitación de tejas. Todos ellos fibrocementos que aportan muchas de las prestaciones que ofrecía el fibrocemento original pero sin su carácter tóxico.

Fibrocemento sin amianto

En ese sentido, y como contábamos en nuestro artículo titulado Cómo reconocer el amianto, es importante identificar primeramente si estamos ante fibrocemento con amianto o fibrocemento sin amianto. Después de todo, en este segundo caso no tendríamos que hacer absolutamente nada: es inofensivo para la salud de las personas. Por el contrario, en caso de descubrir que tenemos en casa o en cualquier otro inmueble algún elemento con fibrocemento con amianto o asbesto, necesitaremos actuar para protegernos.

El fibrocemento tiene amianto

En concreto, y tal y como ya explicamos en aquel otro post acerca de cómo tratar el amianto, lo que debes hacer en caso de detectar fibrocemento con amianto en tu edificio es ponerte en contacto con una empresa como la nuestra. Y es que la normativa vigente en nuestro país prohíbe que cualquier persona o profesional que no pertenezca a una empresa autorizada e inscrita en el Registro de Empresas con Riesgo de Amianto o RERA manipule este peligrosísimo material. Llámanos. Estamos siempre a tu disposición.

Fibrocemento amianto normativa

Pero no es la única consideración de la normativa vigente que debemos tener en cuenta. La normativa del fibrocemento con amianto también establece que este deberá retirarse conforme a unas medidas de gran seguridad, con equipos de protección avanzadas y bajo un plan estratégico aprobado previamente por aquel organismo competente que corresponda a la comunidad autónoma o al municipio. Déjalo todo en las manos de los mayores expertos en tratamiento de fibrocemento con amianto. Cuida de tu salud.